Y un motorista from hell

Guardado en: Tebeos, Cine — Mr.Asterisco February 16, 2007 @ 11:15 am

Habla Jordi Costa en El País de Ghost Rider

[…]Lo mismo puede esgrimir en su defensa todo espectador que, como este crítico, prefiera echar a perder dos horas de su tiempo con esta película de superhéroes chorra, macarra y escasamente elegante antes que con otra pomposa disección del arquetipo superheroico como las propuestas recientemente por cineastas como Bryan Singer o Christopher Nolan […] En la película, Johnson logra armonizar los dos orígenes del personaje, con la complicidad de un Sam Elliott que parece disfrutar tanto como sus compañeros de reparto. El resto es ruido, autoironía, infiernos digitales y el canalillo de Eva Mendes. En otras palabras, lo que el público de Ghost Rider pide. Y no más. 

Y yo necesito que sea eso, precisamente. Macarra, ruidosa, infernal, superflua… Buena.

300 gilipolleces

Guardado en: Tebeos, Cine — Mr.Asterisco @ 11:01 am

Llevo varios días siguiendo las citas que Pepo está colocando en su blog a propósito de la versión de 300 que se ha presentado en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Y resulta absolutamente fascinante las ganas locas que tienen algunos de buscarle los tres pies políticos a un gato que poco más que quiere que le rasquen la barriguita y ronronear. Ha pasado recientemente en nuestra blogosfera con Ultimates, y ahora mucho me temo que al menos a parte de la prensa europea le va a dar con esta adaptación.

300, de Frank Miller - y sin verla imagino (y espero) que también la película -, es, ante todo, un espectáculo visual y hormonal de una vitalidad sobrecogedora. Trescientos espartanos arreándose mamporros contra miles de persas, unos y otros presentados con una estética cuidada y deliciosa, en una narración que persigue, también y ante todo, logros estéticos, plásticos, y arquetípicamente emocionales. Sí, por supuesto que tiene lecturas. Y tal vez a Miller se le fue un pelín la mano con según qué discursos que, realmente, no eran necesarios. Pero los valores que presenta principalmente son universales y despolitizados: en resumidas cuentas, el “si realmente deseas algo, o crees que debes hacerlo, hazlo sin importar las consecuencias. Y punto”. La afirmación a través de la determinación. Y bueno, también aquello, muy efectivo siempre, de a ver quién tiene los huevos más gordos. Pero ante todo, 300 tiene una dimensión abstracta envuelta de épica, una preponderancia de la forma en busca de la emoción pura, que sitúa cualquier contenido en segundo plano.

Algunos críticos han soltado perlitas como…

Persia es -por si alguien no lo sabe- nada menos que el actual Irán (o sea los malos son los iraníes). […] qué mejor que estrenar una película muy bien hecha, genial para los jóvenes gringos de menos de 20 años, sedientos de edificantes historias de honor salpicadas (nunca mejor dicho) de sangre y gloriosas batallas recreadas por ordenador. Esto de dar moral a la futura tropa ya lo hacía Hollywood en los 40 con películas propagandísticas pero con un guión digno de tal nombre.

Y ya estamos con la tontería de relacionar la situación política actual con obras cuyos intereses están en otro sitio diametralmente opuesto. No ya relacionarlas, vaya, sino justificarlas o definirlas por ella. Seguramente, antes de que se me erice el vello, debería ver la película. Aunque dudo que pervierta tanto la intención del tebeo. Pero algo me dice que si señores como el que firma esa cita lo leyeran, acabarían extrayendo la misma conclusión.

Cada cual se hace las pajas como quiere. Eso sí.


A mí es que el primer trailer, sobre todo, me pone de un tontorrón…

La insoportable levedad del comic-book

Guardado en: Tebeos — Mr.Asterisco February 13, 2007 @ 6:16 pm

Incide hoy Álvaro en DDT, su reciente nuevo blog para El País, en el recurrente tema del éxito del manga, tanto en Estados Unidos como en Europa, a propósito de este otro post de Halifax_Slasher llamado “Why we love manga“. No voy a divagar sobre el éxito del tebeo japonés, con su particular idiosincrasia, porque ya estoy cansadito después de muchos años de escuchar y rebatir tonterías de que si es moda pasajera y blablablá cuando no sólo las cifras de ventas cantan, como dice Álvaro (y han demostrado y comentado él y otros muchos en muchas más ocasiones ), sino que lo nipón ha salpicado estética y narrativamente al cómic americano más mainstream - principalmente - desde los ochenta (vean el Ronin de Miller, sin ir más lejos). Cada cual que sea lo burro que quiera ser.

Lo que me llama la atención de todo esto - y que también Álvaro comenta en un punto de su texto - es que parecemos vivir una clara crisis de según qué formatos tradicionales, en este caso el comic-book. Y me llama la atención porque me ha recordado un cambio de actitud con respecto al tebeo de grapa que, aunque totalmente asumido, parece bastante significativo: hace unos años yo, personalmente, devoraba los comic-books conforme caían en mis manos, y ahora suelo aparcarlos varios meses para luego leerlos de seguido. Y me consta que no soy el único que lo hace o que, directamente, espera a los tomos recopilatorios. A esto se refiere Heidi McDonald como “satisfying chunk“, es decir, el grado de satisfacción que se obtiene de las veintipocas páginas de un tebeo, que, obviamente, ha descendido. Más que signos de torpeza o vaguería -que dirían algunos dioptrópicos -, yo lo interpreto como un síntoma claro de que el formato está en declive desde su misma producción: guionistas y dibujantes no lo conciben como una unidad narrativa completa, y el lector, consecuentemente, tampoco lo percibe así.

A mí me trae sin cuidado, hasta cierto punto. Cuando, como comentaba hace días, se gasta uno tres dólares (o euros) en un tebeo con casi más páginas de publicidad que de tebeo, y, además, siente la necesidad de esperar a tener unos cuantos ejemplares más para conseguir una lectura satisfactoria, acaba prescindiendo del formato y obtando por los tomos. También se ha escrito mucho sobre cómo los autores parecen plantear sus historias (o las plantean de hecho) pensando a largo plazo y en un formato más extenso, aunque aquéllas acaben editadas fraccionadas. Pero, en definitiva, no me apena que ocurra esto. No soy una plañidera nostálgica del soporte. Lo que parece cada vez más evidente es que el comic-book está muriendo como medio.

De ahí, seguramente, parte del éxito del manga, que a pesar de presentar una narrativa mucho más pausada que la del cómic americano popular, elige tradicionalmente un formato más extenso y, por tanto, más satisfactorio. No vamos a entrar ahora en las temáticas del cómic nipón ni en los medios de distribución que ha elegido (en Estados Unidos, particularmente, que, por otro lado, no deberían sorprender a nadie, teniendo en cuenta cómo se distribuye el manga en Japón), que serían otras razones de peso pero no me interesan ahora.

“Oiga, que yo aún disfruto con muchos de los comic-books que compro”, me van a decir. Y sí, oigan, yo también. Pero también resulta curioso cómo muchos de ellos son, en realidad, recopilaciones de dos o tres números americanos. Porque, seamos sinceros. Ultimates, por ejemplo, es la repanocha. Y Ultimate Fantastic Four también la estoy disfrutando como un enano. Pero, si sólo leyéramos un ejemplar -y no dos, como hacemos en la edición española -, ¿no sabría ligeramente a poco? Precisamente lo que me pasa con muchos de los tebeos que compro directamente via Previews.

Con lo cual, repito, no pretendo echar piedras sobre el tejado de ningún autor, aunque bien es cierto que dependiendo de quién escriba y dibuje, y cómo, las veintitantas páginas dan de sí o no. Pero yo disfruto a Millar, y a Ellis, y a Morrison, y a Ennis, y a todos, en tomo. Los Invisibles me habría parecido incomprensible (más, quiero decir) de leerla en tebeos cortitos espaciados mensualmente. Transmetropolitan rugía como una bestia leyendo decenas de páginas sin parar, enganchado cual yonqui. Pero, ¿cómo habría funcionado en dosis más pequeñas con varias semanas de espera entre cada toma? Realmente no lo sé. Y ninguno de los dos ejemplos son, precisamente, tebeos de contenido ligero.
El comic-book se nos muere. A ver si se dan cuenta quienes tienen que hacerlo. Por su bien, vaya. Como las gentes de la industria discográfica. A ellos también les haría falta hacerse mirar un par de cosillas.

¡Viva Las Vegas!

Guardado en: Idiosincrasia, Tebeos — Mr.Asterisco January 23, 2007 @ 12:02 pm

Iba a empezar pidiendo disculpas, que si el ritmo, que si tal. Pero no, no se puede empezar así un post de un blog neonato. Actualización ligera. Curro intenso. Punto pelota.

Mientras tanto, estos días se me han dado la vuelta los ojos (un poco sólo) con lo curiosas que pueden llegar a ser las ediciones españolas de tebeos americanos. Que si traducciones liberadas, que si cambiamos los verdes por azules. Nada tan grave como para hacerse calvas a tironcillos en la cabellera. Pero vaya, imagino que a Lynn Varley gracia le haría la justa. O mucha.

En el blog de Pepo (magnífico en general, por otra parte) hay hasta quien comenta que vaya con la Varley, que mira que hacer eso así y asá, que si no sabía lo que hacía, que si deprisa y corriendo para comer mucho y bien. Y a mí me hace mucha risa. No ya que a uno no le guste lo que hacen - hicieron - Frank Miller y su señora, sino que la no comulgación se exprese en términos de desdén: trabajo fast-food, torpeza e, incluso, inconsciencia. Vaya, que el tandem responsable de 300 o Elektra Lives Again no tenía una intención concreta - artística, tratándose de quien se trata - all llenar DK2 de colores lacerantes, viñetas king-size y fondos neutros. Cuando uno no entiende o no comparte, compruebo cada vez más a menudo, es más sencillo infravalorar.

El ejemplo más claro está en los (demasiado a menudo) insufribles fans de los videojuegos. Bueno, de según qué licencias, para ser exactos. La que se ha montado con la nota del Zelda en Xtreme. Pero miren, me tiene cansado el Zelda de las narices. Así que mejor hablo de Ultimates y Millar. Que siguen siendo tebeos, y también goza de la incompresión tempestuosa de algunos. Porque que Mark Millar esté haciendo un tebeo poblado de fascistoides neocons y los retrate, precisamente como tales, es signo de veletismo. Dicen.

Bueno, no voy a ser injusto, la argumentación es más compleja. Pero tampoco tengo ganas de reproducir aquí la miriada de argumentos para intentar demostrar lo amigo del cheque que es el escocés y denostar Ultimates que se han esgrimido por ahí. Para eso están los enlaces. Lo que me llama la atención es el mensaje que se entreve: que Millar no tiene - de nuevo - intención artística al retratar así a sus personajes (o narrativa, para quien se incomode con la palabreja). Sino que lo hace por populismo, sabiendo que éste le llevará a la fama y las cuentas bancarias atiborradas.

Y de nuevo me da la risa. En parte porque hay quien defiende la integridad de Varley, pero critica la de Millar. Tal vez la experimentación gráfica es menos ambigua que la honestidad y la crudeza en el desarrollo de personajes. O a lo mejor es aún más sencillo, y es que estamos - todos - profundamente condicionados por nuestras filias y antipatías. Tanto que da pavor. Y luego hay quien exige opiniones objetivas. Valiente tontería (porque ni paradoja, oigan).

Tampoco voy a desarrollar ahora lo que me parece o deja de parecer Ultimates, porque la intención de este post era otra y ya me he ido por los cerros de Úbeda. Eso lo haré, con calma, en la serie que espero comenzar muy pronto y que iba a llamar 1000 Tebeos Obligatorios. Aunque no sé si acabará llamándose así, porque eso es Trademark Focoblog. Y aunque estoy hasta las narices de que Tones tenga siempre las buenas ideas primero, algún nombrecito tendré que inventarme. Para ésta, y para otra sobre Discos Necesarios que tengo en mente (canciones, no, discos, como los valientes).

En definitiva, que no me van a ver el pelo en varios días, porque un servidor se va a Las Vegas. A trabajar, no se crean… Al Gamer´s Day, a ver un montón de jueguecitos y, muéranse de envidia, a conocer a un tal Ed Boon.

Ha costado decirlo, carajo, pero ése era el asunto. Que seguimos la semana que viene.

David Aja y un despistado

Guardado en: Tebeos — Mr.Asterisco January 17, 2007 @ 6:37 pm

Me llaman la atención, y con razón, de que ahí abajo falta una razón para lanzarse a por The Inmortal Iron Fist: que el dibujante es David Aja, un español talentoso al que yo no conocía y que está ahí a hostias para abrirse camino en el mercado americano. Lo bueno es que tiene a Brubaker de su parte, quien después del fill-in que hizo para Daredevil lo ha reclutado para la serie de Puño de Hierro.

¿Ven lo que les decía de la publicidad? Ni darme cuenta de esto me ha dejado, oigan…

(no sirve de excusa, ¿verdad?… tsk)

Viñetas y publicidad

Guardado en: Tebeos — Mr.Asterisco @ 12:28 pm

A ver si nos ponemos al día, que llevo un par que John Tones me trae loco. Y no sólo por esto. Que también, porque madre mía. Ay, dios. Qué les voy a contar que no sepan.

The Inmortal Iron Fist #1Estaba yo el otro día disfrutando de un momento feliz con mis dos primeros números de The Inmortal Iron Fist, serie marvelita a la que me he lanzado de cabeza via Previews porque: 1. Iron Fist siempre me ha parecido un personaje con un magnetismo maravilloso y poco explotado (el kung fu, las calles, el punto hortera, el verde, no tanto el amarillo…) y 2. a Ed Brubaker le tengo un amor y un respeto. Y cuál no sería mi sorpresa cuando me encuentro que el comic-book de marras contenía más páginas de publicidad que de tebeo.

Miren, a mí la publicidad no me molesta. No suele, al menos. He trabajado durante casi tres años en un departamento de publicidad de una editorial, y sé no sólo cuánto dinero mueve, sino qué grado de importancia tiene la dichosa publicidad para el sostenimiento de las publicaciones (de todas o casi todas). Por eso me hace gracia cuando leo a gente maldecir sin mucho conocimiento de causa que una revista, por ejemplo, lleve diez páginas de publicidad. “Es que son muchas”… Eso es una insensatez por puro desconocimiento. Pero oye, cada uno tiene su granito en el culo particular.

Ahora bien, una cosa es tolerar,, y otra esto: intro del cómic-book en cuestión (4 páginas), publicidad (impar), historieta (par), publi (impar), historieta (par), publi (impar), historieta (par), publi (impar), historieta (par), publi (impar), publi (par), historieta (impar), publi (doble), historieta (par), publi (impar), idem las siguientes tres dobles, otra doble de publi, historieta (par), publi (impar), dobe de publi, publi (par), tebeo, otra doble de publi… Y ya me he cansado. Y aún faltan otras 7 páginas de publicidad. Pueden ir echando cuentas.

El problema es que esto no es una revista, estructurada en unidades de tamaño variable pero relativamente pequeñas (artículos, reportajes, noticias, etc.) y que puede manejar con soltura la intromisión. Es un tebeo. ¡Coño, una puñetera narración! No se trata ya de la interrupción constante (¿se imaginan una película con un corte de publicidad cada 10 minutos? Ni en la televisión ya, carajo), sino de la agresión inmisericorde a la planificación de página(s) de los autores. Todos, o casi todos, los efectos narrativos que éstos busquen en los cambios de página se van directitos a la papelera. Si realmente necesitan meter tantas inserciones para rentabilizar el producto, entonces deberían ir planteándose un cambio definitivo de formato, porque esto es pan para hoy y apocalipsis para mañana.

Conclusión: esperaremos a los recopilatorios o las ediciones españolas. No más comic-book Marvel. Otra vez.

<<< Página anterior -