¡Feliz cumpleaños, titán!
Mire, Hijo Tonto, no voy a dejar que pase un año sin postear. Resulta fascinante y terrorífico lo rápido que pasa el tiempo, oíganme ustedes, especialmente cuando uno juguetea junto al precipicio del workaholiquismo (puta mierda de palabra, pero ya me entienden) y no sabe decir que no a nada por mucho que le complique la vida. Y pasan los meses, y no da tiempo a nada, ni a tocar, ni a follar, ni a vivir ni nada. Pero, eh, las cosas no van nada mal, en realidad… es que soy un cascarrabias: si decido que este post es el reinicio de algo, ya les pondré al día a ustedes dos, o tres, que de vez en cuando aún siguen pasándose por aquí a ver si tengo algo que contar. Mientras tanto, a lo importante:
Da la casualidad de que últimamente tengo a Noel, el titanaco también conocido como El Emperador de los Helados, sentadito al lado la mayor parte del tiempo. ¡Y hoy es su cumpleaños! ¡Y el tío no me ha dicho nada! ¡Y yo no me he enterado por mi propia cuenta! ¡Porque ya no leo blogs! No por elección, vaya, pero con todo y con eso no tengo perdón de dios: ni le leo, ni me entero de las cosas importantes de la vida. Así que esto es un acto de auto-escarnio público, aceptación de vergüenzas, acto de voluntad en alguna dirección que no tengo ni mucho menos clara, y felicitación del amor.
Y solo tiene 23 años, el muy bribón… puta juventud… Si quiere tarta, ¡cúrresela, hombre!
