Y como vino, se fue

Guardado en: Idiosincrasia — Mr.Asterisco July 12, 2008 @ 8:31 pm

Ya lo siento, oigan: cuando parece que me arranco, lo dejo. Pero tranquilos, no me se me ha contagiado ningún complejo emo, no, no, no. Es que me voy de vacaciones. Bueno, primero al E3, a Los Angeles. Una semanita. Luego, otras dos de ruta por las Germanias. Así que ya saben por qué esto parecerá morir… otra vez.

Pero, hale, deséenme suerte en el infierno anual del videojuego. Yo intentaré sacar tiempo para darme un chapuzón en Santa Mónica, ir a algún Girls, Girls, Girls, gastarme lo indecible en un Guitar Center, y esas cosas que hace la gente de bien. ¿Nos vemos en Agosto?

Cuarenta años de vudú

Guardado en: Musiquismos — Mr.Asterisco July 7, 2008 @ 3:22 pm

Me entero de que este año, en octubre para ser exactos, se cumplen 40 años de la publicación del álbum Electric Ladyland de Jimi Hendrix. El último disco de estudio que el guitarrista viera publicado, el último de la entidad conocida como Jimi Hendrix Experience (la relación entre Jimi y su bajista Noel Redding se fue al garete durante las sesiones), y un obraza maestra un tanto difícil de digerir si no se anda con el estado de ánimo sicodélico adecuado. Jimi y sus ingenieros comenzaron en Electric Ladyland a trastear con los 12 pistas (que rápidamente serían 16), y Hendrix se intoxicó de overdubs, guitarras dobladas, filigranas con ecos, solos y licks al revés, delays locos, y, en resumidas cuentas, lisergia musical. Con todo y con eso, en un disco durillo a ratos, hay lugar para canciones directas y rotundas, como la versión del All along the Watchtower de Dylan o, y he aquí el porqué de escribir esto, la que es, si es que alguna vez pienso en esos términos, mi canción favorita de todos los tiempos… hasta que cambie de parecer: Voodoo Child (Slight Return).

Voodoo Child tuvo su origen en la tremenda jam que acabó siendo Voodoo Chile (de ahí el “Slight Return” entre parentesis para diferenciarlas… aunque si la memoria no me falla esto fue añadido en ediciones posteriores del álbum), y, atentos que allá va, creo que es uno de los grandes hitos expresivos con una guitarra eléctrica: desde ese rasgueo inicial a ritmo de wah-wah que parece decirlo todo sin articular palabra, a la explosión que arrastra a la estrofa o el jugueteo con la disonancia en el estribillo. Del solo ya, si eso, hablamos otro día.

La canción fue una versión recurrente (ahí arriba) por parte de un Steve Ray Vaughan que parecía querer consumirse sobre el mástil cada vez que la tocaba, como si estuviera saldando una cuenta pendiente. Y aunque no es el tema más asequible de Hendrix, al que hay que aproximarse con los cojones henchidos y dispuesto que a uno se le vea ahí, desnudito y a tiro, improvisando con garbo o muriendo en el intento, podrán encontrar alguna que otra versión, por el improbable duo Zakk Wylde/Slash, por el inagotable Buddy Guy (y otra aquí) o, incluso, por Ben Harper. Algún día, espero,  Wicked Wanda se unirá a la lista.

No sé si esto es un “hola, he vuelto” definitivo, pero, eh, mis entrañas guitarrísticas se las dejo aquí, en bandejita. Y ya se las follan ustedes como quieran.

¡Feliz cumpleaños, titán!

Guardado en: Idiosincrasia — Mr.Asterisco July 3, 2008 @ 10:54 am

Mire, Hijo Tonto, no voy a dejar que pase un año sin postear. Resulta fascinante y terrorífico lo rápido que pasa el tiempo, oíganme ustedes, especialmente cuando uno juguetea junto al precipicio del workaholiquismo (puta mierda de palabra, pero ya me entienden) y no sabe decir que no a nada por mucho que le complique la vida. Y pasan los meses, y no da tiempo a nada, ni a tocar, ni a follar, ni a vivir ni nada. Pero, eh, las cosas no van nada mal, en realidad… es que soy un cascarrabias: si decido que este post es el reinicio de algo, ya les pondré al día a ustedes dos, o tres, que de vez en cuando aún siguen pasándose por aquí a ver si tengo algo que contar. Mientras tanto, a lo importante:

Da la casualidad de que últimamente tengo a Noel, el titanaco también conocido como El Emperador de los Helados, sentadito al lado la mayor parte del tiempo. ¡Y hoy es su cumpleaños! ¡Y el tío no me ha dicho nada! ¡Y yo no me he enterado por mi propia cuenta! ¡Porque ya no leo blogs! No por elección, vaya, pero con todo y con eso no tengo perdón de dios: ni le leo, ni me entero de las cosas importantes de la vida. Así que esto es un acto de auto-escarnio público, aceptación de vergüenzas, acto de voluntad en alguna dirección que no tengo ni mucho menos clara, y felicitación del amor.

Y solo tiene 23 años, el muy bribón… puta juventud… Si quiere tarta, ¡cúrresela, hombre!