Al final de la cuenta atrás
Alguien debería decirles que no. Que es que no.
El vídeo no es precisamente nuevo. Tal vez alguien haya sido a estas alturas lo suficientemente sincero como para decírselo… Pobrecicos míos, almendritas.
Lo mejor, claro, ese cantante que ni llega ni se encuentra. Y, además, se hace los coros a sí mismo. Pero este tutubo está repleto de highlights: el sindiós guitarrístico al final de la primera estrofa, el teclado cojo y perozoso (hay que repasarse todos los presets, hombre), el solo ortopédico y, mi favorito, el redoble de batería atragantado de entrada al solo. Maravilloso en su inconsciencia e impresionante, especialmente, porque con todo y con eso entran todos - más o menos - a tiempo. Para subirse a un escenario hay que ser un inconsciente o un valiente. Pero lo de estos muchachos supera esa sentencia en cualquier sentido. Ampliamente.
Yo quiero tener amigos más sinceros que los suyos. Por favor.
