Deformidad desenfocada
Se clausuró ARCO el lunes. Y yo, que he de confesarlo, de arte contemporáneo entiendo lo justito y algo menos, anduve por allí el domingo dando un paseíto. Entre el batiburrillo de obras y autores, saqué en claro varias cosas, de las que quiero compartir con ustedes una: Evan Penny.
Este escultor canadiense - que resulta que fue técnico de efectos especiales en eXistenZ - me impactó como un rodillazo en la frente de los de Ong Bak con una pieza de su serie Anamorphs. Ésa que ven más abajo, para ser exactos. Me causó una profunda impresión por su peculiar exploración de la deformidad y el consecuente logro de una auténtica tridimensionalización física de lo que es, básicamente, un defecto óptico: el desenfoque. Penny, de quien leo en su web que gusta de hacer malabarismos en silicona con los tiempos fotográficos, consigue con Anamorphs que el desenfoque tenga lugar en el mismo objeto, no en el observador. Lo cual produce, ahí, a dos palmos o dos metros de la escultura, un efecto absolutamente perturbador, una inmediata falta de confianza en los sentidos.

Impresionante también su serie Backs: turbador el inevitable intento de mirar la pieza de costado buscando un frente que debería estar ahí pero, obviamente, no existe.

Y hablando de deformidad y óptica física…

Nuevos aires en la escultura figurativa. Pero no me hagan mucho caso, que ya digo que soy un iletrado.
(fotos por cortesía de Miss Chili Temple)
