300 gilipolleces

Guardado en: Tebeos, Cine — Mr.Asterisco February 16, 2007 @ 11:01 am

Llevo varios días siguiendo las citas que Pepo está colocando en su blog a propósito de la versión de 300 que se ha presentado en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Y resulta absolutamente fascinante las ganas locas que tienen algunos de buscarle los tres pies políticos a un gato que poco más que quiere que le rasquen la barriguita y ronronear. Ha pasado recientemente en nuestra blogosfera con Ultimates, y ahora mucho me temo que al menos a parte de la prensa europea le va a dar con esta adaptación.

300, de Frank Miller - y sin verla imagino (y espero) que también la película -, es, ante todo, un espectáculo visual y hormonal de una vitalidad sobrecogedora. Trescientos espartanos arreándose mamporros contra miles de persas, unos y otros presentados con una estética cuidada y deliciosa, en una narración que persigue, también y ante todo, logros estéticos, plásticos, y arquetípicamente emocionales. Sí, por supuesto que tiene lecturas. Y tal vez a Miller se le fue un pelín la mano con según qué discursos que, realmente, no eran necesarios. Pero los valores que presenta principalmente son universales y despolitizados: en resumidas cuentas, el “si realmente deseas algo, o crees que debes hacerlo, hazlo sin importar las consecuencias. Y punto”. La afirmación a través de la determinación. Y bueno, también aquello, muy efectivo siempre, de a ver quién tiene los huevos más gordos. Pero ante todo, 300 tiene una dimensión abstracta envuelta de épica, una preponderancia de la forma en busca de la emoción pura, que sitúa cualquier contenido en segundo plano.

Algunos críticos han soltado perlitas como…

Persia es -por si alguien no lo sabe- nada menos que el actual Irán (o sea los malos son los iraníes). […] qué mejor que estrenar una película muy bien hecha, genial para los jóvenes gringos de menos de 20 años, sedientos de edificantes historias de honor salpicadas (nunca mejor dicho) de sangre y gloriosas batallas recreadas por ordenador. Esto de dar moral a la futura tropa ya lo hacía Hollywood en los 40 con películas propagandísticas pero con un guión digno de tal nombre.

Y ya estamos con la tontería de relacionar la situación política actual con obras cuyos intereses están en otro sitio diametralmente opuesto. No ya relacionarlas, vaya, sino justificarlas o definirlas por ella. Seguramente, antes de que se me erice el vello, debería ver la película. Aunque dudo que pervierta tanto la intención del tebeo. Pero algo me dice que si señores como el que firma esa cita lo leyeran, acabarían extrayendo la misma conclusión.

Cada cual se hace las pajas como quiere. Eso sí.


A mí es que el primer trailer, sobre todo, me pone de un tontorrón…

2 Comentarios »

  1. Me ha quitado usted el post, a raiz, también, de los comentarios que postea Pepo. La gente es muy gilipollas: el problema no es ya que estén malinterpretando los logros del tebeo (y, por lo que parece, la película), sino que directamennte los están pervirtiendo. Porque la estética también es una política, pero claro, para llegar a eso hay que estar un poco más espabilado que para decir que Persia = Irán.

    Comentario de Tones — February 16, 2007 @ 11:46 am

  2. Postee, hombre, por dios, postee. Yo quiero leer su exabrupto.

    Comentario de Mr.Asterisco — February 16, 2007 @ 11:49 am

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