Y un motorista from hell
Habla Jordi Costa en El País de Ghost Rider…
[…]Lo mismo puede esgrimir en su defensa todo espectador que, como este crítico, prefiera echar a perder dos horas de su tiempo con esta película de superhéroes chorra, macarra y escasamente elegante antes que con otra pomposa disección del arquetipo superheroico como las propuestas recientemente por cineastas como Bryan Singer o Christopher Nolan […] En la película, Johnson logra armonizar los dos orígenes del personaje, con la complicidad de un Sam Elliott que parece disfrutar tanto como sus compañeros de reparto. El resto es ruido, autoironía, infiernos digitales y el canalillo de Eva Mendes. En otras palabras, lo que el público de Ghost Rider pide. Y no más.
Y yo necesito que sea eso, precisamente. Macarra, ruidosa, infernal, superflua… Buena.
