Miedo escénico

Guardado en: Idiosincrasia — Mr.Asterisco January 9, 2007 @ 6:10 pm

Yo no tenía intención de volver. Cuando lo dejé - hace como, ¿cuánto, dos años?- , no pretendía volver a blogear. Tal vez pasearme por Mondo Pixel de cuando en cuando, cosa que ya había hecho antes de clausurar mi querido Asilo (que sí, lo crean o no, fue uno de los primeros blogs de cómic en este país… si no ando yo muy equivocado), y hacer alguna reseñilla o lanzar alguna maldición. Por mucho que Tones pensara que no iba a tardar mucho en reengancharme, yo estaba seguro de que hasta ahí habíamos llegado.

A fin de cuentas, había llegado a un punto en que no encontraba absolutamente nada interesante que decir. Nada que no dijeran o pudieran decir otros. Nada que a mí me pareciera interesante. Los blogs sobre cómic empezaban a proliferar como moscones engominados al olor del gramito, y yo no veía nada claro dónde encajaba. Soy de los que opinan que si se habla, es para decir algo. Si no, mejor cierra uno la puta boca. Que no estamos para perder el tiempo. No hay nada más odioso que alguien que habla por el mero placer o la necesidad de escucharse constantemente. De pretender validar sus opiniones simplemente por emitirlas. Lo mismo con el escribir. Y todos sabemos que la blogosfera, sea lo que sea, está llena de onanistas del verbo propio. Tontoslapolla.

En fin, que si uno no tiene una voz propia, personal, y algo con que llenarla, pues oye, mejor que se la guarde.

Y eso hice.

En estos dos años he estado a otras cosas, musicalmente, principalmente. Doy por supuesto que la mayoría de los que pasarán por aquí conocen o recuerdan P.A.J.E.R.O. Fue divertido. Un tiempo. Ahora mismo me encuentro colaborando activamente en ese engendro demoledor que está gestando Tones cual virus del apocalipsis mediático, de nombre Xtreme y temática videojueguil. Saben de sobra de qué va la cosa.

Pero sí que es cierto que llevaba un tiempo con gusanillo. Lo de escribir activamente - twentyfour-seven, que dicen -, supongo que tiene que ver. Y no es que yo me haga de rogar, y me guste que me digan “vuelva, por dios, con lo que nosotros le queremos blablablá”. No. Es que nunca he tenido claro qué tenía que decir para que el gusanillo hubiera vuelto. Si es que tenía algo, vaya. Porque no quiero ser otro tontolapolla más. Y a veces escribir resulta patéticamente autofelativo. Y, hombre, si uno se da una paja medianamente razonada, está bien deleitarse un poco. Pero si tras la corrida no queda nada más que pringue… yo a ustedes les mandaría a la mierda. Así que espero lo mismo.

¿Qué queda, pues? Miedo escénico. Puto miedo escénico. Después de meses de darle vueltas a qué hacer si volviera a esto del wordpress y el formulario, teniendo más o menos claro que un Comics Asylum 2.0 no era del todo viable (¿ustedes han visto la cantidad de sitios sobre tebeos? parece que cada lector de este país se ha metido a blogger…), y que quien mucho abarca se acaba comiendo los mocos… llegan Tones y la szpillman, benditos sean, y me regalan esto. Con esa Wicked Wanda maravillosa (ya hablaremos de ella… creo), y ese eslogan que es toda una filosofía en sí mismo. No sólo me han regalado un blog, sino que me han recordado acertadamente cuál es la filosofía adecuada.

Porque el mundo está lleno de gilipollas, hijos de puta y marisabidillos. Casi a partes iguales. Y en la blogosfera se reúnen unos cuantos. Y puestos a ser un tontolapolla más, y darme pajas con el teclado, al menos que sea con mala hostia y cacharrería loca. Se acabó eso de que toda opinión es respetable. Viva el tirón de orejas.

Aquí hablaré de cualquier cosa que me estremezca lo más mínimo, para bien o para mal. Quien me conozca ya sabe que seguramente tendrá que ver con el mundo del entretemiento y la intelectualidad procaz y zumbona. Y con Warren Ellis. Y la compra compulsiva de equipamiento guitarrístico. Y con vellos de punta. Y tetas y culos. Y Heinlein. Y pentatónicas. Y la estupidez humana. Y…

… y estoy cagado de miedo. Escénico, ya saben.

Tendría que haber pedales de distorsión en esto del escribir.